Hoy es el día que tocaba que todo fallase. El portátil no funciona, no hay forma humana de concentrarte, internet falla… hace un día precioso ahí afuera y no tengo cuerpo ni ganas de salir.
Entonces añoras el verano que vendrá; y eso que aún no lo conoces. La temporada de conciertos, hacer el inútil al aire libre. Las risas a las tantas de la noche, el calor del fuego de una barbacoa y el ruido de fondo de los amigos. Por supuesto sabes que todo junto no es más que un montón de sueños, de ideales que dependen también de ti. Solamente de ti.
Respira. Ahora respira más profundamente. Cierra los ojos y ponte manos a la obra.
Hay quien parece que reza al dios de la diversión por que todo eso llegue. Como por arte de magia, lo pide de veras; pero sin esfuerzo. Que aparezca porque sí, porque «lo hagan otros». Pero a estos también hay que entenderles. El deseo es el mismo. Es algo universal.
Todos deseamos que empiece a correr el calor por nuestras venas. Que algo nos de un punto más de energía. Que empiecen ya a afinar los timbales, por favor. Que comience ya la estampida!

Deja un comentario