Como en los ojos verdes de Coldplay, todos necesitamos la piedra angular que haga de apoyo; con el tiempo eso es innegable. Quien no lo tiene lo busca, quien no lo echa de menos es por que lo disfruta. Pero aún así hay quien lo valora. Será que me estoy haciendo viejo…
Será que me acuerdo de mi tierra y mis allegados, o será que sin ellos no soy capaz de partir. Hace años que me convencí para dejar Granada en el retrovisor, pero no muy lejos, por si me invade la nostalgia. Me hice el valiente, pero no lo suficiente como para no poder volver cada fin de semana. O quizás solo sea que aún solo he avanzado con un pie y que me cuesta horrores dar el paso completo.
Me enloquece ese pequeño lío que es mi cama las noches de fiesta, de nuestras fiestas. De poder estar rodeado de vuestros ratos, de nuestras estupideces o de lo que solemos discutir por diversión. Contonearos, por favor, moveros, vivid un segundo para que los disfrute; que como chilló Robert Plant «os voy a dar mi amor».
La pregunta siempre es: ¿quién se atreve a dar otro paso? Y cada vez parece que las respuestas venideras son más lejanas, más sinceras y más esperas.

Deja un comentario