Vamos a ello

Espacio para pensar en voz alta de Angel Arias

La almohada que me abraza

By

Hasta que no comprendimos que ninguno de los dos podía estar continuamente por encima del otro, no conseguimos llevarnos bien. Esta noche sucedió algo realmente extraño. Hubo alguien que compartió mis horarios de sueño. No me atreví a ponerme ni un vaso de whisky, pero tampoco me hizo falta. Mejor pensado, igual me alegro de poder…

Hasta que no comprendimos que ninguno de los dos podía estar continuamente por encima del otro, no conseguimos llevarnos bien.

Esta noche sucedió algo realmente extraño. Hubo alguien que compartió mis horarios de sueño. No me atreví a ponerme ni un vaso de whisky, pero tampoco me hizo falta. Mejor pensado, igual me alegro de poder contar con todo mi potencial, sin estimulantes ni excusas de por medio.

Tenía el pelo negro, corto… una melenita despreocupada pero curiosa. Los ojos más oscuros que los míos, pero increíblemente llenos de luz. Le tez pálida, rehúsa al sol y con un par de aros desperdigados por cada sección de los lóbulos de su oreja izquierda. A negro intenso su inicial en lo más intimo de su piel, con caligrafía suave, infantil pero barroca. Tan pulcra que recordaba incluso las imperfecciones de la tinta de la pluma recorrida a mano. Bajo la capital, el texto dibujaba un símbolo que no revelaré. Tampoco llevaba carmín.

No recuerdo cuando nos presentaron, nos conocimos de casualidad. Lo bueno de estas horas es que el desamparo y la nocturnidad te hacen mejor persona, más viva. Más agradecida.

No fui capaz de mucho más. El simple y sutil roce del cuerpo me bastaba por ahora. Quien bien me conoce sabe lo que valoro y necesito una larga y sincera conversación en la intimidad de una habitación, horizontales, frente a frente. Todos sabemos lo placentero que puede llegar a ser imaginar planes de futuro en los que coincidir, cotejar y fantasear despierto junto a alguien a quien, en pocas horas, terminas por concebir como a alguien con quien mantener el contacto a lo largo de los años, con quien pretender pensar conversaciones antes relegadas a la muda almohada… En definitiva, con quien compartir cualquier cosa que no despega de rondar por la cabeza.

Supongo que se fue cuando me quedé al fin dormido. Sin hacer ruido. Tal como llegó. Sin avisar. Y así, al despertar, pasé de sentirme solo como persona a sentirme humano, aunque ambos volvamos a dormir solos. Otra noche más.

hola

Una respuesta a «La almohada que me abraza»

  1. Avatar de Quién va a ser...
    Quién va a ser…

    Pero vamos a ver, Cometa mía, queremos NOMBRE, fecha de nacimiento, DNI, grupo sanguíneo, grupo de música favorito, medidas del pene, figura mitológica a la que siente devoción, número de calzado, talla de pantalones y numero de teléfono…

Deja un comentario