Andaba hoy distraído como siempre mientras hacía cosas que se suponen importantes cuando he caído en la duda que llevo tiempo sin resolver: ¿Cuál es mi pasión?
De su origen en latín, pasión significa sentir o sufrir de igual manera, pero hoy día parece que no tiene nada que ver. Pasión parece querer nombrar a aquello por lo que serías capaz de arrendar tus horas de sueño, cualquier cosa que tenga prioridad sobre las demás, una meta última sin que sea un objetivo.

Me gusta verlo como cada cosa de la que eres capaz de enamorarte, aunque sea instantáneamente. Todo eso que te atrapa, aunque sea durante menos de un instante, que te quedas mirando como si no conocieras y fueses un crío en busca de respuestas; como dijo un compañero.
Dale un segundo al tiempo de pensar en todo eso, o en uno solo de esos momentos… Una gran vida puede estar marcada por esas noches que desvelaste con tales ideas, actos, momentos.
Pasión por ver el Sol de la arquitectura de la Alhambra, vivir tal puesta de Sol acompañado por esa persona a la siempre te gustaría rodear con tus brazos por la cintura o dejarte la respiración a más de doscientos por hora en cada curva, acariciando cada vez más el muro. Cualquiera me vale.

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