Vamos a ello

Espacio para pensar en voz alta de Angel Arias

Show must come on

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Lo necesitaba. Yo y todos los que están a mi alrededor; lo esperábamos. A ver si ahora todo empieza a rodar, a ir bien. Los ingenieros comienzan a celebrarlo, la prensa se agolpa acaloradamente en el Pit Box del equipo y todos se hacen la misma pregunta: ¿Quién es este chico?¿Y por qué no nos…

Lo necesitaba. Yo y todos los que están a mi alrededor; lo esperábamos. A ver si ahora todo empieza a rodar, a ir bien.

Los ingenieros comienzan a celebrarlo, la prensa se agolpa acaloradamente en el Pit Box del equipo y todos se hacen la misma pregunta: ¿Quién es este chico?¿Y por qué no nos fijamos antes en él? Mierda, otra exclusiva que perdemos.

Y el piloto, desacostumbrado, se deja querer. Hoy está respondiendo con aires de superioridad a todo aquel que le pregunta. Pero, por fin, le hacen la primera pregunta del día que de verdad llama su atención.

-Hoy has logrado que aquél que haya apostado a un imposible se haga millonario. ¿Quien eres?
-¿Cómo que imposible? ¿Acaso no tenía coche para correr o ingenieros trabajando conmigo? Hay algo que debo agradeceros tanto como criticaros; y es que sólo os gustan las noticias, no informar.

Trabajo. Como en la vida, toda historia pretende conducir a una meta, ya sea una victoria puntual o la más feliz de las casualidades eternas. Poco a poco, muy despacito. Paciente y versátil hay que ser. Cercano, humano, condescendiente. Sólo si te tomas cada fallo con humor podrás obtener de ellos la feliz conclusión de aprender. Todo en este cuento se consigue a base de echarle horas.

Pero nunca viene mal una pequeña victoria de vez en cuando, una alegría personal que te ayude a seguir con fuerza ante todo o, simplemente, que te salve del abismo  cuando más lo necesitas. Una meta volante que alcanzar, un resultado parcial. Esa sensación tan agradable de poder mirar a todo el mundo por encima del hombro no vale de nada, pues el verdadero logro es el de sentir confianza en uno mismo, respetarse, saber que siempre puedes aspirar a más. Esa sensación es la que verdaderamente vale, la que no se puede pagar.

Cientos. Miles de felicitaciones llegaron por todos los medios, llamadas, mensajes de texto y voz, incluso cartas. Pero ni un solo abrazo. Oportunistas de turno… No pasa nada. Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a dartelos yo.

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