Con lo bonito que es ver, viajar, aprender, tocar, pensar… y actuar. Quizás se aprenda de la experiencia, quizás seamos realmente mucho más críticos hacia el exterior que hacia nosotros mismos, seguramente todo sea susceptible de mejora; pero todo eso siguen siendo retales por coser. Como alguien diría: «La perfección no existe porque aún hoy no ha sido definida».
Quizás todo el mundo debería vivir en una continua travesía, conociéndolo todo, ver la última gota de la tormenta al llover, dormir atrapado en una selva o criarse con multitud de animales salvajes. Cada día, una nueva musa a la que adorar.

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