Para ti que cada día ves de nuevo el mundo como la primera vez voy a intentar algo: voy a presentarte algo que ves día tras día, lo de siempre, las mismas cosas.Creo que ese es el problema…
Bienvenido a tu vida, a la de siempre, a la rutina. Desde que decidiste dejar atrás los sueños de la infancia puede que ni siquiera te hayas atrevido a soñar con algo nuevo, con un imposible. Hay quien desde entonces no ha vuelto a leer, creer en fantasías o, simplemente, fascinarse.
No está cambiando nada. Todo es tan lineal como siempre. Todo es tan simple como imaginamos. Cualquiera de nosotros sería capaz de, con los ojos cerrados, ir narrando lo que debería haber a su alrededor mientras pasea por su calle. Porque apenas quedan aquellas ideas frente a las que deberíamos detenernos sin pensarlo.
No hace tanto que una persona, si quedaba maravillada por algo o alguien, seguro que se detenía más de un instante en meditar acerca de ello. Podría llamarse inspiración, base o fundamento, pero a fin de cuentas solía ser la forma en la que nacía el arte.¿Qué nos ha pasado? ¿Tan centrados estamos en nuestra vida que ni siquiera nos queda ese rato para nosotros en el que podamos dar rienda suelta a nuestros deseos e imaginación? ¿O será que ya ni pensamos en ello, ni lo valoramos?
No creo que sea problema de medios, tampoco de oportunidad, a si que en mi lista solo queda el miedo al qué dirán y el temor a sentirse queridos…
… con lo fácil que es dar una caricia.

Deja un comentario