En una de esas confesiones que uno se hace a sí mismo: Qué fácil hubiese sido si no hubiese sido asi.
Llega un momento en la vida en la que uno (dice) elegir lo que quiere hacer en ella, elige oficio, estudio o profesión; lo que se supone que será hasta que muera. ¿Cómo se hace eso?
Siempre que me toca dar consejo suele parecerse a «cada uno debe hacer lo que más le guste en esta vida, lo que mas desee», creo que fue así incluso para mi mismo; sin embargo, ¿que pasa si uno lo quiere todo?, ¿qué pasa con todos aquellos inconformistas que siempre quieren más?
Sería genial ser deportista y pasar la vida corriendo por ahí, disfrutando del golpe del viento en la cara, o escritor para poder pasar los años reflexionando y escribiendo, o poeta o pintor, para vivir lo que siento y ser considerado como el loco que probablemente desearía ser, o arquitecto para diseñar, o astronauta para ver, o carpintero para modelar… o tantas y tantas…
¿Sería entonces todo más fácil? Imposible saberlo. Improbable probarlo. Pero, como siempre, es fácil soñar.
Deja un comentario