Esta noche (a secas) no me va a abrazar mi almohada, no me lo he ganado; se ha enterado que ando por ahí despotricando de ella, faltándole el respeto vagueando tirado por ahí, en otros parajes que también me pueden hacer soñar, a veces incluso de pié y despierto.
Incluso, a veces, con un lápiz y un papel. No. Mejor un bolígrafo, que parece más erudito. Una pluma estilográfica. O una pequeña navaja, afilada, que rasgue el papel, de manera sutil, en relieve.
Me encanta escribir, es de mi todo lo que yo no soy y así sé y seré. Tanto arte desaprovechado, no es mio, porque no tengo tiempo para dedicarle, para respetarlo. Pero seguid creando, por favor, hipotecaré el futuro si hiciese falta, esta vez lo prometo.
Me gusta escribir, me hace sentir alguien, puedo ser quien quiera, crear lo que quiera, meterme en la burbuja de la divinidad. Y recorrer folios y folios, horas y horas, sin llegar a decir nada ni sensato ni coherente, pero que a mi solo me satisface, per se, como un paseo que no necesita motivo, simplemente voy paseando por distintos escenarios y decorados. Me satisface porque me hace pensar, divagar, aunque no llegue a dar mucho de mí. Si sirviese para algo más, si por casualidad te hiciese pensar , por favor, cerciórese de que llego a saberlo, que no hay mayor gratificación para quien escribe que esa ni mayor motivación para seguir escribiendo, mejor suerte que la de conversar ni superior relación que la de quienes comparten y discuten nuevas ideas.
Me parece que quiero necesitar cambiar de parecer, de mentalidad o de cómo ver las cosas. Necesito más necesidades, aunque reconozco que me ha costado admitirlo. Todo sueño es reparador, quiero soñar más a menudo. Pero supongo que para eso debería dormir más, y entonces caigo en la dicotomía de que hacer y se acaba por terminad de no hacer nada. Soy un patán. Sin remedio.

Si, escribir es un vicio, para quien lo prueba y quien le gusta lo que lee, lo necesita y lo disfruta, como cualquier otra droga dura; algo que remueva esas cosas que dicen que sirven para pensar.
Sin embargo, creo que ya va siendo hora de llevar una almohada en la mochila, e ir dejando cada vez más por ahí por si nos surge la inspiración de dormir; ya toca ir aprendiendo a leer.
Deja un comentario