Vale, hoy toca correr de nuevo para poder sentir el viento en la cara. La poesía ha hecho de la vida de algunos pocos una manera de sobrevivir a la tediosa rutina y esperar que mañana alguien tenga valor para solventarlo.
Hoy recorre mi piel un inesperado ritmo de batería, el mismo que cada día me repite que necesita rock y que estará aquí conmigo ahora que tanta falta me hace. Siempre espera para darme lo mejor de sí, siempre pretende que yo haga lo propio. A ciencia cierta, ninguno sabemos si puede dar resultado, cuan lejos nos puede llevar; pero ese es el trato, es un ayudante incansable e incondicional
No es lírica, es verdad que lo siento.

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