La vida es un camino, empedrado como todos, que nos conduce hacia donde solo los pies saben. Mi casa está lejos, pero mi hogar irá donde vaya mi corazón. Pero nada de eso es nuevo. Te abrazaría. Te daría una caricia si no tubiese miedo a que te infundiese miedo. Pánico por lo que pueda significar. Un beso sólo supone nada.
No importa, volveré a donde me tengan confianza; pues saben que igual que llegué me volveré a ir, pronto, muy pronto. No quiero mas puntos suspensivos… Estoy harto de esperar algo que no llega, pero no por ello dejaré de buscarlo. Será cuestión
de olvidar
lo imposible
Que alguna vez lo tuve, lo tuve todo y no lo disfruté. O simplemente ahora lo echo tanto en falta que quisiera volverte a ver, a ratos, a cucharadas. La vida sólo es una vez.
Y es tan corta como para parar y arrepentirse que todos seguimos de frente, como tan difícil se hace. Es un camino con cuestas, atajos y pasos a nivel. Cada decisión es un cruce. Y solo aquellos que, tras tomar una de las dos rutas piensa que nunca volverá a la otra, jamás la conocerá. Es un lugar especial por el que se pasea: aquí el valiente es quien se atreve a no serlo, el cobarde quien se atreve a despedirse. El enamorado se dispone para sufrir tanto o más que el despreocupado a disfrutar. Más que peculiar es irónico.
El camino quedó claro, pero no pierdas la noción del viaje, nada es eterno. Cuando crecer se convierta en un paso más hacia el precipicio supondrá que solo te queda caer. Joder, ni siquiera estás pensando en el instante en que el viento susurre y te envuelva. No todo acaba igual, es lo bueno de este viaje: sabes a donde quieres que te lleve el vuelo del que no sabes el destino.
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