Vamos a ello

Espacio para pensar en voz alta de Angel Arias

Lluvia

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Caminaba cansado tras un largo día de trabajo, de vuelta a casa, o al menos a algo que se le parecía aunque no fuese un hogar. Caminaba despacio, presagiaba que aún le quedaba algo por ver hoy. Y de repente empezó a llover. Era la tormenta tan anunciada, el aguacero del que todos habian hablado, la…

Caminaba cansado tras un largo día de trabajo, de vuelta a casa, o al menos a algo que se le parecía aunque no fuese un hogar. Caminaba despacio, presagiaba que aún le quedaba algo por ver hoy. Y de repente empezó a llover. Era la tormenta tan anunciada, el aguacero del que todos habian hablado, la tormenta que tanto dió que hablar en verano.

Caminaba. Caminaba solo. Siquiera se inmutó. Sabía que, aunque lo hiciese, nadia iba a cambiar, así que…

Así fue como la vió: Empapada. Con un pañuelo rojo y el paragüas lanzado al cielo una y otra vez, una y otra vez, hasta que decidiese quedarselo. Hablando sola. Sabía que no estaba loca, tan solo sabía lo que le gustaba. O quizás eso fuera estarlo. Se le acercó tendiendole su chaqueta, con la cabeza gacha, pues era tímido. Aún así, al arroparla la sintió cálida al contacto con su piel.

-Estás temblando.

Ella, aún dentro del abrazo, le miró a los ojos, y fue entonces cuando conocí la más inocente de las sonrisas:

-Solo canto cuando llueve … porque a la tormenta es a la única que le permito silenciar mi voz

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