Hagamos una prueba: hoy te quiero contar un cuento con banda sonora (pulsa en –> » s
weet child o\’ mine «)
Adentrarte en tu cubículo, alejandote del ruido de afuera. Encender el iPod con el modo aleatorio y que suene »Sweet child o’ mine»; te reconforta durante un instante hasta que arrancas el motor y ese rugido lo envuelve todo, tan redonde y característico…
Cariño, hoy quiero que me lleves a ninguna parte, que vamos ha hacerle una visita al olvido, vamos a desaparecer por un instante para poder luego regresar cuando alguien piense en ti… ¿Acaso no es vivir de la memoria de alguien? Que más da.
Con la caricia de cada acorde surcaba el pentagrama de la ruta hacia lo más desconocido y las notas más altas hacian presagiar cada caida de aquella montaña rusa. Jovial y triste bailaba el bólido aquella vieja balada, como con miedo por no saber por donde seguir y equivocarse, con la inocencia de aquel primer juego de palabras.
Pero aun quedaría lo mejor por llegar: suena el solo y el gran Slash hace el amor con su guitarra y esta gime de gozo. De repente, todo se acelera y por mi cabeza pasan aprisa imagenes de la infancia. Curioso, no parece ser la mia, nunca me sentí tan feliz. Pero ya suena tarde, e inundado por la melancolia del abrazo furioso de la lluvia el V8 cae al vacio solo reconocido por la tenue luz del faro.
Por que hoy no es la hora de llorar, es el dia triste de los valientes.
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