Vamos a ello

Espacio para pensar en voz alta de Angel Arias

Rastro

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De su paso sólo quedan rastros, recuerdos. Su pintura de ojos en la almohada, su aroma en las sábanas, sus pendientes sobre mi mesita de noche. En el salón hay una vaso con la huella carmín de sus labios, mas carnosos de lo que los recordaba. Apareció como un torbellino, arrambló con todo problema y…

De su paso sólo quedan rastros, recuerdos. Su pintura de ojos en la almohada, su aroma en las sábanas, sus pendientes sobre mi mesita de noche. En el salón hay una vaso con la huella carmín de sus labios, mas carnosos de lo que los recordaba.
Apareció como un torbellino, arrambló con todo problema y me hizo volver a creer en la humanidad.

Existen momentos en los que no tienes otro remedio que agarrarte a la más liviana de las apariciones de un conocido, un amigo; y es lo que de verdad necesitas: que te contamine esa estúpida sonrisa implacable y que realmente tenga un motivo para hacerlo. Te aferras. O lo anhelas.

Es triste, muy triste que una persona reniegue de dar cariño que incluso desea sentir por miedo al qué dirán. Es la gran epidemia de nuestra generación, que solo piensa lo que le dicen…

Ayer por la mañana tenía ante mi la oportunidad de ser alguien, por la tarde me llegué a sentir en la cima del mundo; pero a la noche… a la sombra de la soledad, al borde del dolor.

Pero anoche…

Anoche tuve suerte.

sabanas

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