Se acercaba la época de exámenes, cuando el sol más brilla y mejor clima hace, cuando todo lo que te apetece es acercarte a la playa, disfrutar del calor que acaricia tu piel y dejarte revolcar por las olas que surcas con tu tabla.
Y ya estaba harto, como no, de estudiar, de sentirme inoperativo, inútil. De sentirme como siempre. Pero, maldita sea, era la única manera de ser que conocía, era la única forma que tenía de convivir consigo mismo. Y el camino era largo.

Como un gemelo perdido, comenzó a caminar por el campus buscando algo que le animase, que llamase su atención, una canción que le activase. En realidad no hacía más que pensar, era como tratar de poner todo en un orden que medianamente pudiese reconocer. Un segundo para respirar antes de dejarse caer al vacío, pues parecía que, por mucho que le tentase y lo intentase, nunca llegaba a tocar fondo. Otro paseo.
-Y sin embargo sigo hablando solo.
Quizás así era como me sentía, algo apenado, pero no terminaba de encontrar el porqué, y eso era extraño. Quizás siempre supe que debía hacer para arreglar algo que va mal y ahora, de repente, ya no. Esta vez, por mucho que me llegase a esforzar, no encontraba la excusa para sentirme mal.
Empecé a pensar en distintas canciones que componer, en varios textos que escribir y otras tonterías que me tuviesen alejado de mis quehaceres, de paseo constantemente, descansando de no trabajar.
Y ponerme a correr por ahí, desnudo y cantando a voces una canción que nadie entiende. Entonces, montarme en mi bólido de carreras, y disfrutar del viento de cara, y llegar a un lugar pequeño, desconocido, con una pequeña hoguera que me hace sentir en casa, para ponerme a escribir todos esos poemas que solo en sentimientos pudiese llevar dentro mía, y hacerlos melodía, y hacer temblar a mi guitarra que tanto ahora extraño, y besarte una canción así. Quizás te pudiese enamorar así, puede que luego nos fugásemos a caballo, galopando ligero para ver como ondea tu melena con el viento, esos cabellos rizados que con el Sol de primavera tardía que se pone se funde, y me dibujan la ondulación del que, sin duda, será mi mejor trabajo de arquitectura, y de cuantos se hayan visto. Y desde lo alto de ese rascacielos, empezar a lanzar con los dedos las cartas señaladas de esa baraja de poker que tantos gustos me dio en toda mi juventud, y que siempre me hacía dichoso por ganar, y no por ganar, si no por hacerme sentir poderoso, pillo quizás tan solo, algo salvaje, alocado, e inconsciente del peligro. Si. ¿Cómo no iba a tener una vida así?
«Pero un hombre puede soñar». No se de quién era esa frase, pero que razón tenía ahora. No se. Tanta gente se ha quedado esperando para poder estudiar aquí, y seguramente la mía sea la nota mas baja de toda la UCLA, es expediente más poco destacable, el extranjero del que tanto se esperaba, el de la sesera loca y volátil, esa cosa rara y desconocida que parece que está continuamente de paseo por las nubes, ese bicho salvaje y despiadado que da miedo conocer en profundidad, y que tanto cariño seguro que esconde; pero solo depende de él. Será así, me gusta ponerme las cosas difíciles pera ver si las supero, me paso el rato poniéndome zancadillas para aprender a saltar, que contraproducente. Con lo fácil que sería directamente saltar una y otra vez hasta que aprendiese a hacerlo bien, hasta que llegase más alto, hasta que no continuase desvariando y tocase por fin la Luna. Me encantaba putearme.
Y entonces va y aparece. Cuando por fin mi mente había logrado olvidarse de todo aquello que pretendía esparcir, cuando ya no era ni consciente del camino que seguía ni a donde me llevaría ni a donde quería ir; justo entonces, vas y apareces. Un reflejo en la fuente, un brillo de luz imperceptible para el resto de la humanidad y de los humanos reflejado en el agua de la fuente, un ligero silbido celestial a compás de la melodía de mi cabeza y el resto de tópicos de dulzura castúa y castiza que llenan cada poema de verborrea.
-¡Joder!
Y ella, como no, se giró.
-Perdona, ¿cómo dices? ¿Me decías algo a mi?
-En realidad no, pero…
Pero ambos a su camino, y todo empieza a alejarse
-¡Por cierto… !

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