A altas horas de la noche, o quizás temprano de madrugada, vuelvo paseando a esta cuidad. Un paseo a la sombra, en silencio tras acompañar a todo un año de experiencias a casa. Camino animado, pausado y lento por las calles de siempre, vuelvo al hotel como turista en la tierra donde me crié, turista por observar todo como la primera vez.
Caminaba fuerte tarareando una canción, con la voz retenida en gritos por la hora, con paso al ritmo y notable alegría. Acabando la canción aparecí en la plaza de Las Pasiegas y me desperté con una bocanada de aire frío de este nuevo enero. Con la mirada perdida recorrí absorto todo detalle de su fachada como nunca antes hice, recorrí Especierías y Oficios pausado, recorrí la Capilla Real hasta el vallado de la Gran Vía, mirando a ambos lados y cruzando decidido.
Feliz ( —- ).

Deja un comentario