Vamos a ello

Espacio para pensar en voz alta de Angel Arias

Y volver a perderte…

By

Ama a todas y cada una de ellas. Ámalas bien, pues son y serán siempre parte de ti. Alguna vez seguro que te ha pasado. Ni siquiera la conoces, pero después de que la has visto sabes que lo harás. No importa cuándo, no importa cómo. Apenas la contemplas, te intriga; apenas te saluda, más te impresiona. Quizás…

Ama a todas y cada una de ellas. Ámalas bien, pues son y serán siempre parte de ti.

Alguna vez seguro que te ha pasado. Ni siquiera la conoces, pero después de que la has visto sabes que lo harás. No importa cuándo, no importa cómo. Apenas la contemplas, te intriga; apenas te saluda, más te impresiona. Quizás sea por su forma de ser, quizás por tu manera de entenderlo. Existe un miedo, mucho respeto, buenos gestos una complicidad… Nunca supe si ellas se dieron cuenta aunque hubo quien padeció los mismos síntomas.

Hagamos un juego: tu hoy puedes preguntarme todo lo que quieras, te prometo contestarte toda la verdad, seré lo más sincero y claro que pueda. Pero solo será por hoy…

Las reconozco así:

Cada persona tiene un algo especial, algo que le rodea, un aura. Parece más grande cuanto más valor tendrá para mi esa persona, como una premonición. Varían así en colores, tamaño o incluso los hay con forma. También te confieso que no todas las distingo, más bien solo me fijo en aquellas que me llaman mucho la atención, pero son ellas precisamente las que le dan ese sentido irónico y místico al asunto. Por último, un aura no suele variar, así como no lo suele hacer la personalidad de alguien.

En este punto todos tienden a encender la llama. ¿Qué misterio tiene descubrir que alguien te interesa? No es esa la cuestión. El problema es que parece que todo ha quedado infravalorado, a pasado a un segundo nivel.

No es presumible, pero todas y cada una de ellas me sorprendieron muy gratamente. Todas y cada una de ellas se fijó en aquel pequeño detalle que nadie vería y estoy casi convencido de que ninguna de ellas siquiera llegaría a imaginar cuanto supuso aquello para mi. Nunca acertaría a adivinar cómo lo hicieron, siquiera me veo capaz de hacer algo mínimamente parecido.

Y de repente, te encuentro. Apareces de la nada. Después de tanto y tantos años. Después de lo que peleamos para encontrarnos en una solución común, hemos recorrido tanto para volver a la misma meta. Conozcámonos ahora.

Me pones nervioso, consigues que olvide cómo respirar, y sin embargo entonces paso los mejores momentos de estas absurdas historias que tenemos por vidas; así que ayúdame a seguirte y a que no me pierda, porque ahora me toca ser un loco valiente y lanzarme sin remedio a aquel vacío que creamos.

Dime, aquí y ahora, ¿volverás a sorprenderme?

Deja un comentario