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Espacio para pensar en voz alta de Angel Arias

Rio de Janeiro: Viaje inolvidable

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Sólo hay una palabra que pueda definir lo que ha sido el viaje en general: Irrepetible. No creo que olvide nunca detalle alguno de lo sucedido en estos ocho días. Tanto el contenido de las actividades programadas como el entorno en el que las hemos desarrollado han sido insuperables. Suelo hacer bastantes viajes y sé…

granainos!Sólo hay una palabra que pueda definir lo que ha sido el viaje en general: Irrepetible. No creo que olvide nunca detalle alguno de lo sucedido en estos ocho días. Tanto el contenido de las actividades programadas como el entorno en el que las hemos desarrollado han sido insuperables. Suelo hacer bastantes viajes y sé por experiencia que siempre se queda uno con la impresión de que le ha faltado algo por ver, algo por probar o algo por sentir; pero en esta ocasión es distinto. Además, es ahora a la vuelta cuando nos estamos dando cuenta de lo grandioso de la expedición, de la magnitud que alcanza esta aventura.
 
Tras una vista panorámica de la ciudad el primer día tuvimos la ocasión de bañarnos en la playa de Ipanema. Fue como una liberación. Resultó algo muy simbólico, pues el grueso del grupo nos metimos al agua y nos dimos cuenta entonces de que este iba a ser un viaje de placer, una experiencia única. El poder bañarse en una playa como esa, entonces libre de gente, con arenas finas y la vista puesta en un horizonte sobre que, el tras una inmensa nube de bruma, el Cristo del Corcovado reflejaba los últimos rayos de sol de aquel nuestro primer atardecer carioca… fue algo sublime. Yo se que dejé parte de mi corazón en aquella playa.

En aquel momento comenzamos también a relacionarnos entre nosotros, los jóvenes que tímidos nos quedamos embelesados por aquella estampa. Solo aquella tarde había merecido la espera y los tediosos desplazamientos. Pero aquello sólo fue el inicio.
 
La visita al Corcovado era una de las más esperadas por ser este el monumento más internacional de Río de Janeiro. Era gratificante ver como la gente nos miraba pasar, como un gran grupo, cantando y bailando, disfrutando y haciendo disfrutar. Como si nadie lo esperase. Además, la vista era impresionante. Ningún número por alto que fuese cuantificaría la cantidad de imágenes que desearía recordar de allí, o el número de fotos que allí se podrían hacer. Simplemente era una vista absoluta de la Ciudad Maravillosa.

El grupo de participantes al completo Otra actividad de la que estoy seguro que se quedará en la retina de muchos de nosotros fue la primera toma de contacto con una favela y sus habitantes. Es cierto que destacábamos mucho en aquel entorno de pobreza, y que muchos de nosotros hubiésemos hecho lo imposible por evitar tal disparidad económico-social. Los mayores nos miraban con recelo, los más pequeños se acercaban inocentes y nosotros nos limitábamos sólo a sonreír. Sonreír porque aquellos niños reían al verse en nuestras cámaras, sonreír porque ellos no necesitaban mucho para hacerlo. Estoy seguro de que muchos lloraban por dentro, por que se comparaban con lo que allí había, pero para poder ayudar, lo primero es aceptar lo malo, y a partir de ahí dar la única ayuda que estaba en nuestras manos, que no tiene nada que ver con el dinero: la calidez de un abrazo, la amistad de un compañero por corto que el paseo sea, las palabras de una charla distinta, aprovechar la oportunidad.
 
Hubo varias noches en las que dormimos poco, pero fue por culpa de la amistad. El pensar que «sólo» teníamos una semana para conocernos era abrumador, pero no lo veíamos así; sino que el simple hecho de poder realizar juntos aquellas tareas enriquecía más nuestras relaciones que cualquier otra cosa. Éramos como una gran familia. Los grupos siempre estábamos entremezclados y las amistades sólo podían mejorar. Además, que en unos parajes así no es posible estar disgustado. No sé, supongo que era la visión de conjunto lo que nos hacía y hace aún sentirnos especiales. Hemos sido los privilegiados primeros viajantes de una expedición que promete, y es ahora cuando nos estamos dando cuenta. Sobretodo, es una relación que sabemos que no ha hecho más que empezar

2 respuestas a «Rio de Janeiro: Viaje inolvidable»

  1. Se ve que disfrutaste mucho de tu viaje, pero Angel.. vuelve a lo terrenal, que estamos aqui, no nos has dicho nada y aun te queda mucho que contar. Lo poco que se de tu viaje lo acabo de leer. Irme a Rio no creo que sea algo que pueda lograr asi que hablame, cuentame, ayudame a ver aquello que te ha echo perder un trozo de tu corazon

  2. Si te digo la verdad, aún no he tenido tiempo para pararme a pensar en lo que hemos hecho; pero si, a ver si nos volvemos a rejuntar todos en una noche como la de este sabado y os cuento mis historietas^^

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