Todos hemos pasado (los que no, tranquilos, ya os tocará) la época en la que, a nuestros profesores se les ocurre hacer que vendamos algo con fin de pagarnos parte del viaje de estudios que realizaremos en ese curso. Pues bien, este año me tocaba a mi. En mi centro se estila vender mantecados y bombones. Gracias a ello he logrado encasquetarle cuatro cajas (namás y namenos) a mis padres, con el sorprendente resultado de que no han llegado vivas a la señalada época de Navidad. Pero vamos a ver; ¿a quién se le a ocurrido la feliz idea de vender mantecados en Otoño? Aunque, mirandolo por el lado bueno,¡estas Navidades no podré engordar tanto! De todos modos, ya veremos como sale el viaje, ¿o no, compañeros?
PD:Feliz Navidad, pero solo a ti que lo estas leyendo;las demás personas no se lo merecen¬¬
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